Mientras el mundo entero se ve resentido por la actual crisis, el medio ambiente esta convirtiéndose en uno de los grandes beneficiados de la delicada situación económica y financiera mundial.
Esta situación ha traido consigo un desplome histórico en las emisiones de gases de efecto invernadero, ocasionado por la caida de las emisiones de carbono que origina la utilización de combustibles fósiles, llegando a ser considerada la caída más significativa de las últimas cuatro décadas, según muestra el estudio realizado por la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Tal cual indica Fatih Birol al Financial Times en una entrevista exclusiva concedida por el jefe del estudio sobre el impacto de la recesión en el cambio climático; las causas principales de la disminución de CO2 serían el cierre de industrias y los recortes en la producción; aunque existen otros factores influyentes, como la paralización de proyectos de construcción de plantas de energía de carbón por la falta de demanda o financiación, además del impacto significativo que han tenido las políticas de gobierno para reducir las emisiones de carbono, y también por la implementación de regulaciones a las industrias, medida responsable de, según se estima, un cuarto de la reducción de emisiones.
Tres iniciativas han sido destacadas por la AIE por haber repercutido en el medio ambiente. La primera de ellas sería la decisión europea de marcar como objetivo para el 2020 la reducción de las emisiones en un 20%, la segunda iniciativa destacada, sería la estandarización de las emisiones de CO2 de los autos en Estados Unidos, y la tercera las políticas de energía de China.
No cabe duda que esta situación mundial es un punto de inflexión en cuanto a la regulación de las emisiones de gases de efecto invernadero que los gobiernos no deben dejar pasar para encaminar sus inversiones hacia una tendencia medioambientalmente más sostenible.





